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viernes, 22 de febrero de 2013

Una noria real o de pelicula ?


Viena 2007 - Foto Josep Blanch

El Prater de Viena había sido utilizado durante siglos como coto imperial de caza hasta que, en 1766, fue abierto al público. En 1895 se inauguró allí un parque de atracciones del que se conservan en perfecto estado muchas de las atracciones, envueltas en un aire antiguo y con encanto que domina todo el lugar. De todas las atracciones destacamos la Noria Gigante, inaugurada en 1897.

Esta noria es uno de los emblemas de Viena. Se trata de una obra monumental, de unos 60 metros de altura aproximadamente y que se inauguró durante la celebración del 50 aniversario de la coronación del Emperador Francisco José I.

A lo largo de toda su historia, la noria ha logrado sobrevivir a grandes catástrofes naturales así como a conflictos bélicos. Ella fue testigo de la I Guerra Mundial, durante la cual tuvo estuvo inactiva durante dos años que duro el conflicto en Austria.

Durante los últimos días de la II Guerra Mundial, en 1945, los bombardeos y el fuego destruyeron gran parte de la noria. No obstante dado el símbolo que representaba, fue reconstruida en tiempo récord, aunque sólo pudieron ser colocadas 15 de las 30 cabinas que tenía en sus inicios.

Las cabinas que no pudieron ser reinstaladas, hoy están ubicadas en la parte de debajo de la noria y son sede de exposiciones, a través de la cuales se puede viajar por diferentes épocas del pasado de la capital. Desde el Imperio Romano, hasta la Exposición Mundial de Viena, pasando por la Edad Media, las guerras contra los turcos, o las catástrofes ocurridas durante las guerras mundiales.

Aun hoy en día, las cabinas son las originales de madera, antiguas y donde "supuestamente", se rodó la película "El tercer hombre", aunque las escenas del interior de las cabinas realmente fue en los estudios de Hollywood, a excepción de los exteriores que si fueron rodados en el Prater.

También cuenta una leyenda que fue en el Prater donde el príncipe heredero Rodolfo de Austria, conoció a la baronesita María Vetsera.

lunes, 28 de enero de 2013

Un pastel con mucha historia


Viena - 2007 - Hotel Sacher

Según cuenta la historia, corría el año 1832 cuando un día el príncipe Klemens Wenzel von Metternich encargó a sus cocineros un nuevo postre para agasajar a unos importantes invitados del que no se tuviera que avergonzar y dado que justo ese día estaba enfermo el jefe de cocina, tan importante tarea recayó en el joven aprendiz de segundo curso Franz Sacher, que tenía entonces 16 años. Franz no defraudó al príncipe y ahí  nació la leyenda de la tarta Sacher.  Ya en su época, fue tal el éxito que permitió al creador pagarle estudios de hostelería en París a su hijo Eduard, y éste fundó en 1876 el hotel Sacher, situado justo detrás del edificio de la Ópera, en Viena. Tras la muerte de Eduard, la gestión del hotel paso a manos de su viuda, Anna Sacher, que con gran habilidad, supo atraer a lo más selecto de la aristocracia, la alta burguesía y la política del país. La tarta se convirtió en el emblema de la casa.
Como sabéis esta tarta esta compuesta de un bizcocho de chocolate con una fina capa de mermelada de albaricoque en el interior y recubierta por un glaseado o cobertura de chocolate.

Actualmente la receta original de la tarta Sacher permanece guardada en una caja fuerte. Sólo un puñado de empleados del hotel ha tenido el privilegio de verla. Entre ellos Alfred Buxbaum, el jefe de pastelería, que elabora la tarta de manera artesanal junto a un equipo de unas treinta personas. Hoy en día la tarta Sacher se elabora en la moderna confitería situada en el mismo edificio del hotel, en la avenida peatonal de la Kärntner Strasse en cuatro tamaños diferentes,  pero siguen los mismos 34 pasos desde su creación, desde cascar el huevo hasta el glaseado final de chocolate, seguido del embalaje en cajas de madera para su envío a todo el mundo. Todo bajo un exhaustivo control de calidad.

miércoles, 9 de enero de 2013

Viena, origen del croissant..



Viena 2007 - Foto Josep Blanch

Si bien todos afirmamos y creemos que el Croissant es francés, su origen no obstante lo tenemos que situar en Viena. Cuenta la leyenda que el Croissant nace como uno de los actos festivos al salvarse Viena del sitio otomano a finales del siglo XVII. Todo sucedía en 1683, cuando los soldados otomanos al mando del gran visir Kara Mustafá,  que habían ya conquistado Hungría y todas las naciones que recorre el Danubio, sitian Viena, que después de Constantinopla habría sido la primera conquista importante en Europa.

Dadas las dificultades que tenían los otomanos en asaltar la ciudad de Viena, los turcos decidieron atacar Viena por sorpresa con una nueva estrategia. Decidieron  socavar el terreno y a través de túneles  traspasar  las murallas pero cometieron el error de actuar sólo de noche. Los panaderos, que trabajaban a esas horas, se dieron cuenta de la amenaza por los continuos ruidos y dieron la alarma de tal manera que al final fueron los defensores los que tomaron por sorpresa a las tropas musulmanas obligándoles a retroceder. Después las tropas austriacas del emperador Leopoldo I, bajo el mando del rey de Polonia Jan III Sobieski, acabaron de expulsar del país al ejército musulmán turco.

Se dice que el emperador de Austria, Lepoldo I, en agradecimiento decidió condecorar a los panaderos vieneses por la valiosa ayuda ofrecida, les concedió  también  el derecho de usar espada al cinto que fue lo más apreciado por los panaderos. Estos, como agradecimiento, elaboraron dos panes: uno con el nombre de “emperador” y otro Halbmond, en alemán: “media luna”, antepasado del actual croissant, como burla a la media luna de la bandera otomana.